jueves, 27 de diciembre de 2012

LO PEOR ES CUANDO TERMINAS LA PINTADA Y LA PARED NO APLAUDE (2): Rompamos los cristales fúnebres de la prosodia


Es una de mis peores pesadillas. La de que me borran una pintada antes de terminarla. Uno hizo ésta, Rompamos los cristales fúnebres de la prosodia, el 10 de julio de 2009, a las 5:00 de la mañana, en un edificio de Gas Natural, calle Valderribas, Nº 71, y se fue a casa tan tranquilo, más feliz que un tranvía o una monda de naranja, con el pensamiento de hacerle una foto horas más tarde, cuando hubiera unos gramos de luz que permitieran estirar los brazos a mi cámara de cuarenta euros, pero ocurrió que sólo tres horas después, cuando apenas había amanecido y me disponía a sacarle una foto, me encontré que ¡chas!, ahí estaba el señor de la imagen, el coco, el hombre del saco, el empleado de las brigadas de limpieza madrileñas, el trabajador indesmayable que ejerce y apunta y elimina sin hacer siquiera una pregunta, pues yo siempre pregunto a las paredes si puedo pintar sobre ellas, pero nunca he visto a un limpiador que les pida permiso para el borrado. Qué velocidad la de esta gente, oye, si es que son más rápidos que los antílopes o los velocistas jamaicanos, uno se da prisa en hacer la pintada no sólo por la policía sino por ellos, hay que hacerla antes de que lleguen ellos, los miembros de las brigadas de limpieza madrileñas, sin discusión los trabajadores más veloces del mundo.