jueves, 9 de febrero de 2017

Masa


Nada más repugnante que una reunión de escritores a altas horas de la madrugada, cuando estos asteriscos profesionales, metidos a demostrarse todo lo sensibles y peculiares que son, se enzarzan en una lucha absurda por llevar el cetro de la iconoclastia. Y lo peor es que uno está allí, participando, contribuyendo a la cháchara con su palabrería, animando la misma mascarada, y luego vuelve a casa odiándose a sí mismo (¿cómo puedo ser yo eso?) y pidiendo al cielo por favor no quiero ser escritor ⇒quiero ser una persona normal ⇒quiero ser uno más ⇒quiero ser masa