sábado, 5 de agosto de 2017

Prolongaciones a la chica del 93


No era de carne ni hueso entero su rostro,
ni de esa belleza atigrada que te denuncia,
sino de una belleza casi azul casi verde,
como una palabra que aún no se ha inventado.

Se venía conmigo de fresas y titanios,
de ramblas de amor con odio de locales,
pero era fiel y no fiel y nunca era exacta,
sino una palabra que aún no se ha inventado.

No era su piel varada. Tampoco movediza.
No era solo de pólvora. Tampoco de albahaca.
Era algo como si, una chica como no, yo qué sé:
como una palabra que aún no se ha inventado.