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lunes, 21 de mayo de 2018
Se tarda tanto en caer de un andamio
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
marfileño,
si eres
argelino,
si eres
peruano,
que tienes tiempo
de sobra
para recordar
el azucarillo
del café
de las nueve,
la quiniela fallida
por culpa
del Barça
o el último beso
carminado
de aquella chica
que no era
tu mujer.
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
búlgaro,
si eres
marroquí,
si eres
rumano,
que los diarios
publican tu muerte
cuando aún
vas por el aire,
y tu familia llora
ante el ataúd
y deja crisantemos
mientras sigues
cayendo,
y pasan los días
y los meses
y los años
y todavía estás
en el aire,
preguntando
dónde
habrá un suelo,
cuándo
se acabará todo,
por qué
no se pone fin a esto
si eres
saharaui,
si eres
esloveno
si eres
boliviano.
jueves, 17 de mayo de 2018
Las fresas
Siempre le pedía fresas a mi madre
y mi madre me gritaba
las fresas en mayo las fresas
en mayo.
Y cuando mayo llegaba
yo era un bosque de fresas
y en las piernas fresas
y en las muñecas
y en el puente de la risa.
Pero desde que la ingeniería genética
ha demostrado
que las fresas antiguas se equivocaban,
tengo fresas de enero a diciembre,
el lunes y el martes,
el miércoles
y el remiércoles
y también el 107 de abril.
Y ahora todo me es
un cansancio de fresas
y un tres por dos
y un bah
y un dejadme en paz.
domingo, 6 de mayo de 2018
El semen
Frecuente y triste historia
la del poeta elegido,
afable y partenonio,
nacido entre cornalinas
y el ocho de la abundancia,
humilde con aeroplano,
matrícula en la solapa,
mezclado en polietileno
y clases particulares,
laborioso, aplicado,
brillante, con facultades,
de familia democracia
y viajes alejandrinos,
erasmus, griego, piano,
biblioteca centenaria,
a salvo de taras físicas
o relámpagos sexuales,
un muchacho inmaculado,
un muchacho ejemplar,
un orgullo y un modelo
que,
sin
embargo,
todavía no ha firmado
una sola línea propia,
un solo verso distinto,
una púa de talento,
y sus trivios y cuadrivios
solamente le han servido
para nada que decir,
su gramática exacta
para nada que decir,
nada sabe del sufriendo,
nada sabe del llorando,
no tiene resentimientos,
nunca hambres ni violencias,
ningún afán de venganza,
qué cosa sea el miedo,
le falta semen, el semen...
jueves, 3 de mayo de 2018
Paloma
Paloma,
dijo el primer poeta del mundo.
Paloma blanca,
dijo el segundo poeta del mundo.
Paloma blanca que sueña,
dijo el tercer poeta.
Paloma blanca que sueña un puma,
dijo el cuarto poeta.
Paloma blanca que sueña un puma azul,
dijo el quinto.
(De los cinco poetas,
solo quiero ser como el primero).
miércoles, 2 de mayo de 2018
Poesía o cero
Yo el dormido. Navegando sin ojos
en el bote de las luxaciones. Treinta años,
tantos huesos y cuánto humo.
Cuánto amor
en falso, cuánto estuario baldío,
cuántos bueyes, cuánto sinpájaro.
Tenía que. Me vine a Madrid a
probarme la ciudad. Buscando a mi padre
en destierra firme. Para frotarme contra
la muerte. Para morder a la poesía.
La poesía.
Poesía o nada
(hace un tiempo espléndido para otra Bastilla)
Poesía o nadie
(estamos en vísperas de las manzanas)
Poesía o cero.
Un loco que se cree Batania
Victor Hugo era un loco que se creía Victor Hugo
JEAN COCTEAU
Cada vez que mi verso
se pone en los tacos de salida
siento una muchedumbre
de voces en la cabeza, siento a mis
bisabuelos y abuelos
muertos y analfabetos
mirando por encima de los hombros,
siento a mi padre, que aprendió a golpes
la lengua castellana, siento a más
de cien generaciones que me observan,
que me examinan
con la mirada dura de tanta hambre,
de tantos siglos mudos
que debieron pasar para que alguno
de sus hijos tomara la palabra,
la palabra desnuda,
la palabra increíble, la palabra.
Por eso pido excusas
a todos los poetas,
pero no quiero escribir
como se hace ahora,
como si la palabra no sirviera.
No quiero escribir entre líneas
sino escribir las líneas solamente.
No quiero perseguir a la belleza
sino hallar palabras
que se dejen poner detonador.
No quiero escribir versos:
lo que quiero es llenarlos de caballos.
No quiero sugerir
sino morder con rabia,
con la rabia insaciada del que sufre
lo tarde que llegó su primera vez.
Decir por qué murió la libertad.
Por qué nos cancelaron la justicia.
Escribir
como si el poema
fuera aún importante,
y portarme yo mismo como un loco
que se cree Batania.
Siembra
El miedo que tuve,
si pudiera encerrarlo en una ballena muerta
y ponerlo al sol colgado de unos cables eléctricos,
el miedo a vuestra necesidad de fruto,
a vuestros pájaros con números de oro
cantando en las jaulas registradoras,
el miedo que tuve
y ya no tengo porque sembré una casa:
la que ahora estalla de gerundios en flor.
La casa sola
Entonces,
una noche de nunca es tarde,
al ver a mi muerto muerto,
a mi único muerto,
muerto,
comencé a hacer la maleta
y les dije a los míos
que Vizcaya era una palabra, que Euskadi
una palabra,
que eran solo palabras y no las mejores,
les dije,
las palabras.
Todavía hoy,
a la tercera cerveza y sin que nadie me pregunte,
levanto la voz y digo
que yo solo,
con todas mis espinas y linternas de sombras,
soy mucho más
que Euskadi entera
(aunque quizá sea menos
que un gato sin paraguas);
que yo solo,
con mis camisas curvas y faltas de grafía,
soy mucho más
que toda España
(aunque quizá no tanto
como un lirio con leucemia);
sin poder detenerme,
como caminando con la cintura
de un pájaro, me alzo y pregunto
qué máscara es Noruega o Argentina,
qué diccionario Brasil o Mozambique
(pero sí conozco las nóminas de 815 euros,
tus ojos azules cuando me miran decisivos,
un plato de arroz, o las colas de los hospitales).
Qué miedo tiene
el que olvidó el mañana de sus raíces; el que
dejó el cuadrado perfecto para ser innumerable; el que
sólo aspira octubres rotos y gladiolos de impureza.
Qué miedo tiene
el que busca la derrota con la miel en los dientes; el que
sueña con prados de alazanes sin alambradas; el que
cuenta las horas que le faltan para matar a Clitemnestra.
Qué miedo aquel
que una noche llegó a casa
y la casa estaba sola,
y la puerta cerrada,
y su padre muerto,
y de pronto
quiso ser simple y perfecto
como una piedra arrojada
contra la policía.
miércoles, 2 de agosto de 2017
Los extranjeros
Ningún águila de oro volaba sobre Lauros
el día en que nació mi padre; en Astobieta
no había escudos de armas ni aldabas repujadas;
no había arpas ni acordeones ni libros
duros en anaqueles de cedro. Mis ancestros
fueron hojalateros, patateros, cabreros,
molineros, peones, carreteros, labriegos
que miraban la luna para plantar las berzas,
pastores que ordeñaban vacas, castraban toros,
mataban gatos blancos, segaban hierba fresca
tres veces cada año, montaban el caballo
sobre la yegua y recogían argoma,
yo
procedo de un linaje sin linaje,
de una aldea de avena sin historia,
un pueblo protegido y forrado de silencio,
un pueblo de solos y de nadies.
Nadie de Lauros rindió Tenochtitlan.
Nadie persiguió ballenas hasta Terranova.
Nadie posó ante el árbol de Gernika.
Nadie lloró al derogarse los fueros.
Nadie se alzó contra los franceses.
Nadie supo del 98.
Yo quiero contar una historia, la historia
del hombre Euskadi y el hombre España,
la llegada de los hombres de las banderas
con el dedo acusante y los ceños fruncidos
a mi pueblo labriego de boronas y de nadies.
Cómo tomaron Lauros. Qué nos dijeron.
Cómo nos hicieron creer que ganamos batallas
en guerras fabulosas donde nunca luchamos.
Yo quiero contar la historia del hombre
que olvidó a su pueblo de nadies
hasta que vio a su padre agonizando
y entonces recordó
que en su casa no había escudos de armas,
en su casa no había retratos al óleo,
en su casa nunca nació un militar,
en su casa nunca un escritor,
en su casa nunca nadie fue nadie.
Yo soy esa historia. Soy el hombre
que cambió la azada por la pluma
y quiere cantar lo suyo y de nadie.
Soy el hombre que quiere
morder y pisar las rosas.
Soy el que miraba las botellas de suero
en la agonía de un hospital
y descubrió el bulto cancerado
que ocultan las historias grandes.
Y dijo: yo soy nadie
y los vascos son extranjeros.
Y dije: yo soy nadie
y los españoles son extranjeros.
Y digo: viva nadie
y guerra al extranjero.
martes, 23 de mayo de 2017
Los indignados
Se distingue al indignado en que lleva las pupilas como mal encajadas en los ojos. Y los ojos como mal encajados en la cara.
El indignado escribe en la pizarra con tiza azul: la Tierra precede a la geología y el hombre a la democracia.
El indignado sueña en el verso de los incisivos pero actúa en la prosa de las muelas.
La cabeza del indignado va hinchándose cada semana al ritmo que marcan los agentes de policía.
La diferencia entre un indignado y un revolucionario no existe. En el cielo juegan a los siete errores.
Un indignado no mata a los malos pero tampoco les llora si se mueren ellos solos.
Descubrí una vez a un indignado subido a una acacia. Con una pancarta: “Reniego de los humanos: solicito un pasaporte de pájaro”.
La garganta del indignado es enorme, parece un túnel cruzando otro túnel, nunca se termina de cruzarlo.
Los pulmones de los indignados llevan metralla de sobra para sus gritos de temporada.
Un indignado afirma como afirman todos los hombres. Pero basta que diga NO para que surja el Aconcagua.
Me encontré con los indignados de mi ciudad. Pasaron riendo cerca de mí. Ni siquiera me pegaron. No entiendo por qué. No podía dejar de pensarlo. Volví sobre mis pasos.
Me uní a ellos.
miércoles, 3 de mayo de 2017
A los veinticinco años
La gente de Madrid se mata a los veinticinco años.
La gente de Madrid nace
blanca y crece en rojo,
pero se mata a los veinticinco años.
La gente pinta y sueña
cometas y bufandas,
pero se mata a los veinticinco años.
Se abre en la cuna
y ríe adolescente,
pero se mata a los veinticinco años.
Se cuelga en la soga de la hipoteca.
A los veinticinco años.
Se tira del séptimo del matrimonio.
A los veinticinco años.
Se toma el veneno de los hijos.
A los veinticinco años.
Se pega el tiro de las ocho horas.
A los veinticinco años.
Aquí siempre trabaja el mismo marmolista:
Raquel Merino: muerta a los veinticinco años.
Aurelio Guerrero: muerto a los veinticinco años.
José Carvajal, Julián Gómez, Rosa Cañas,
tus amigos no te olvidan: muertos
a los veinticinco años.
¡Si hubieran salvado a su héroe!
¡Si hubieran vivido a contramuerte!
¡Si hubieran sembrado claveles con alas
o lunes trepando por los trapecios!
A los veinticinco años.
La gente de Madrid se mata a los veinticinco años.
Fallecida de muerte natural
a los veinticinco años.
viernes, 24 de marzo de 2017
La escuela
Dejas a tu hijo en la escuela
con la sola bujía de tronchar su clavel
y matarle a Ícaro,
para que entre mercurio astronauta
y salga ajedrecista de 3`1416.
Le mandas a vivir a un corredor
forrado de coroneles,
donde batallones de maestros adiestrados
conspiran para ahogar al increíble
que oculta su camisa:
hay que
cortar su trenza alazana,
hay que
arrancarle los faetones,
hay que
granar su rostro de muérdago,
hay que:
amante del punto medio y el punto
miedo,
domador aventajado
del viento,
hombre de azules provechos,
sobresaliente en física
y práctica.
viernes, 24 de febrero de 2017
Vivienda / Viviendo
Señores del gobierno infinitivo,
participiamente diputados,
díganme cómo,
dónde comer sin comiendos,
dónde soñar sin soñandos,
de qué manera,
cómo reír sin riendos,
cómo cantar sin cantandos,
cómo el amor, cómo el beso,
cómo el feliz fornicio,
señores del gobierno infinitivo,
participiamente diputados,
escuchen, atiendan el gerundiando:
Si no hay vivienda no hay comiendo.
Si no hay vivienda no hay amando.
Si no hay vivienda no hay riendo.
Si no hay vivienda no hay soñando.
Si no hay vivienda no hay viviendo.
martes, 31 de enero de 2017
La nectarina
Esta misma mañana,
en la frutería de al lado,
al caerse al suelo
una de mis nectarinas,
el frutero me ha dicho
“perdone caballero,
ahora se la cambio”,
pero me he negado,
no me parecía justo
cambiar una nectarina
por una caída,
una caída sola,
yo que he sufrido tantas...
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