miércoles, 2 de mayo de 2018

El barrio


El barrio lo conoces, no necesitas que te lo conozcan. No lo aprendes de oídas o de leídas, sino en persona y con los propios ojos. El barrio no tiene himno ni bandera, no tiene constitución ni policía propia. El barrio no impone a los niños asignaturas borregas y nosotristas como “Historia del barrio” o “Literatura del barrio”, con el fin de fabricar una identidad que nos separe de los "otros". En el barrio puedes hacerte barrional o barrionalista, pero también puedes hacerte barriófobo y gritar “Me cago en el barrio” sin que pase nada (si dices, en cambio, “Me cago en Madrid” o “Me cago en España”, el Código Penal contempla penas de entre cuatro y doce años de cárcel). En el barrio las peleas acaban con un simple moratón o un hueso roto, no hay tanques, no hay arsenales nucleares, el barrio nunca condena a Irán, no prohíbe la entrada a los marfileños, no existe carnet de identidad, no existe pasaporte, no tiene presidente, el barrio no se presenta para sede olímpica, ni luce coches oficiales, ni puede declarar la guerra a Alemania.