lunes, 30 de septiembre de 2019

Quince patas


Lo que pasa es que eres como una cierva de quince patas que no coordina el trote, eres un cúmulo y confusión de patas que no sincronizan y por eso caes y recaes y eres la mujer del continuo tropezarse porque sigues aferrada a tu cerebro de quince patas y a tu cuerpo de quince patas y a tus sueños de quince patas.

Tú sabes muy bien que en este bosque las ciervas que funcionan tienen cuatro patas, los cerebros que funcionan tienen cuatro patas, las personas que suben y ganan y pisan fuerte tienen cuatro patas, y sin embargo, mira si serás pelirroja, te niegas a desprenderte de tus quince patas y sigues enamorada de tus caídas y errores, de tus continuos fracasos, trabajos perdidos, amantes de tres días y discusiones con tu madre.

¿Que el matrimonio tiene cuatro patas? A ti te gustaría besar a todos los hombres y mujeres con lunares en el cerebro, solo por escuchar de cerca cómo se abren las velas de los barcos vikingos que guardan en su estómago, porque solo crees en los amantes de quince patas y los matrimonios de quince patas.

¿Que la patria tiene cuatro patas? A ti te gustaría vivir en lugares por ti creados y mezclados como Berlinecia o Villapulco o Madrilonia, y subirte a los manzanos y a los magnolios para escribir poemas, porque solo crees en los lugares de quince patas y en las patrias de quince patas.

¿Que el trabajo tiene cuatro patas? A ti te gustaría ser pianista de gatos o contadora de nubes o albañil si pudieras tocar el saxo en el andamio una vez cada hora, porque solo crees en las jornadas de quince patas y los oficios de quince patas.

Por eso te admiro y te adoro y te beso desde el meñique hasta el mediodía, porque a los cinco años todos tenemos quince patas pero a los treinta años en punta es muy difícil hallar a alguien que las siga conservando como tú las conservas, orgullosa, con todos los toboganes y cicatrices y moratones de la que se niega al rebaño cuadrúpedo, esas cuatro patas que son conformismo que son tristeza que son planicie. Por eso lanzo mis vítores y hurras y brindis por las mujeres como tú:

¡Tres vítores por los helicópteros y las mujeres de quince patas!
¡Tres hurras por las que buscan y rebuscan tréboles de quince patas!
¡Tres brindis por las que ríen y roen y rugen con quince patas!