jueves, 18 de febrero de 2021

Los pajeros


Los pajeros. Lo mal vistos que estamos los pajeros, incluso entre las personas más abiertas (todo el mundo cultural madrileño es abierto hasta que hablas de los inmigrantes y los pajeros). Anarquistas de los más acérrimos he conocido yo que, para descalificar a alguien de forma definitiva, te dicen:

–¿Ese? Bah, ese es un pajero.

El pajero tiene la misma fama que la mayor gentuza sin haber hecho ni la mitad de cosas malas. En puridad: sin haber hecho ninguna cosa mala. El pajero está visto como una persona turbia, marrana, acomplejada, colgada, psicológicamente descompuesta. A nosotros se nos dirige la misma acusación que a las feministas radicales: como se dice que no follamos, que somos feos, gordos y no triunfamos en el amor, se deduce que nos hemos vuelto pajeros (nosotros) y feministas (ellas).

Yo me pregunto: ¿de dónde procede tanto rechazo, para el poco daño que hacemos?

En el rechazo al pajero hay dos mil años de cristianismo.

En el rechazo al pajero hay dos mil años de penetradores, de activo vs pasivo, de sexo entendido como dominación y humillación del otro. Hay 150.000 años de odio al individuo, de rechazo a la singularidad, de calumnias al que no sirve para formar rebaño.

El pajero es pura fantasía y transgresión que supera fácilmente a cualquier relación sexual. ¿Quieres follarte a tres mujeres a la vez con tres pollas tuyas, quieres que tus mujeres tengan pollas, que tú tengas clítoris? ¿Quieres que cada mujer tenga dos o tres agujeros más, quieres tenerlos tú mismo? Eso es muy fácil de hacer para un pajero.

¿Crees que Rihanna o Beyonce son mujeres inalcanzables? No es cierto, están al alcance de una paja.

¿Crees que es imposible superar el cordón de seguridad de la reina Rania de Jordania? No es cierto, si eres un pajero.

¿Crees que no es posible entrar en el vestuario de Serena Williams y ser maravillosamente sodomizado por ella? No te preocupes, nada es imposible para el Sr. Paja.

En las pajas he sido homosexual, travesti, tranny, camarera; en la pajas he follado encima de una bicicleta (y nunca dejamos de pedalear); en las pajas me he enamorado de un buzón de correos y de un maniquí de escaparate; en las pajas he ido más allá de mí, he ido a veces contra mí: he sido mejor de lo que soy, me he superado.

En las pajas he hecho cosas que vosotros los pobres penetradores no haréis ni en sueños; que vosotros los merodeadores de simples cuerpos reales no conoceréis jamás. Casi me dais lástima, pobres seres cuadrados de mentes cuadradas y pollas cuadradas, lástima vuestra falta de imaginación, vuestro porno barato, vuestros límites. ¡Lástima vuestra limitada masculinidad orgullo de vuestras limitadas madres!