jueves, 18 de febrero de 2021

Yareni y Sara contra la tribu y el imperio


Que los más ruines de la patriotería presuman de un tiempo a esta parte del papel de España en la conquista de América me pone de tan mal humor que estoy por escribir una novela de aventuras, el Astérix de América, para hacer frente a tanto imbécil y mala gente, siguiendo el ejemplo y megalomanía de Balzac, que escribe a la condesa Hańska: “La situación exige que escriba una obra maestra”.

El argumento sería el siguiente: año 1585, todo el centro y sur de América está controlado por España. ¿Todo? Todo no: existe una tribu indígena que resiste al invasor. Allí vive Yareni (papel para Jennifer López), mujer del jefe de los textecas, tribu de asombrosos saberes mágicos y alianzas con plantas y animales. Felipe II, desde su corte de Madrid, no puede contener su indignación y envía al mejor de sus capitanes para someter de una vez a la tribu indígena. La mujer de ese capitán es Sara (papel para Elsa Pataky).

En la novela relato las crueldades sin cuento de los soldados imperiales, pero a la vez relato las crueldades no menores de los indígenas (en realidad, mi libro se aleja mucho de Astérix), que rivalizan con los españoles en canallismo y barbarie. Con este paisaje de fondo, y por diversos acontecimientos fortuitos, hacen amistad Yareni/Jennifer y Sara/Elsa. Primero luchan por convencerse de la superioridad y racionalidad de sus respectivas religiones y costumbres (grandes diálogos entre ellas donde dejo en ridículo las tradiciones y ritos de ambas), luego surge el amor, finalmente el sexo…

Es el fin. Ni los indígenas ni los españoles, ni siquiera los frailes dominicos, están dispuestos a permitir tanto. Tanto Jennifer como Elsa son condenadas a muerte por aberración sexual y simpatía por el extranjero. Mientras arden en la pira se lanzan besos con lengua y se frotan el clítoris.

La novela termina con una tregua entre los españoles y los textecas, cuyos jefes guerreros se invitan a cenar. La escena final es exactamente igual que en Rebelión en la granja, solo que donde Orwell iguala a los cerdos con los humanos, yo igualo a los españoles y a los indios. Españoles e indios = la misma mierda.

Tiene que quedar muy clara la moraleja final: solo existe el individuo, que solo se realiza en el amor. Los principales enemigos del individuo y del amor son el clan (la familia), la religión (chamanes indios y sacerdotes católicos), la tribu (los textecas) y el imperio (España).

Por supuesto, las escenas lésbicas entre Jennifer y Elsa van a ser lo mejor del libro y me van a convertir en el Henry Miller del lesbianismo.

Empiezo a escribir la novela YA.