lunes, 12 de abril de 2021

Pasa que el humo...


PASA QUE EL HUMO, pasa que el viento, pasa que a la noche no le encendía la luciérnaga, pasa que bebieron del agua sucia de las nóminas y ahora caminan sobre sus manos, haciendo contorsiones, llenando los barriles hasta los topes, como números primos que bailaran la polca, heridos y denunciados, aplastados por la hucha de los logaritmos, engañados por el becerro sin oro, etc. Mirad: este era Esteban, también él era un hombre de fuego; mirad, esa era Marta, también ella comía salamandras; mirad, ese era Jordi, todos lucían dentaduras perfectas hasta que les cambiaron la contraseña, todos ronroneaban hasta que les rompieron el fémur con hachas octogonales, hasta que les clavaron con un alfiler en la colección de personacosas, hasta que les desvalijaron la parte del plexo y ahora malviven, ahora se pasan los días frotando huesos de gato, tratando de arrancar de lunes a viernes sus cerebros diez veces averiados, son como hormigas muertas que aún recuerdan el hormiguero, son como actores que se aprendieron todos los papeles y ya no distinguen la verdad amarilla: mirad cómo beben el cartón de vino de las estrellas, mirad cómo palabrean a la policía, mirad cómo reinan en la morgue Madrid, la ciudad de los más hermosos cadáveres.